JOE ZAWINUL & The Zawinul Syndicate
JOE ZAWINUL

Joe Zawinul & The Zawinul Syndicate
Vienna Nights. Live at Joe Zawinul’s Birdland
Grabado en su propio club, el Birdland, en su ciudad natal, Viena (Austria) y con su propia compañía discográfica (Birdjam – BHM Productions), Vienna Nights es la celebración musical de una de las leyendas vivas del jazz que, a sus 72 años, está aún en plena forma. Joe Zawinul sigue al pie del cañón, como lo demuestran los solos apasionados, la contundencia de su estilo y los arreglos orquestales que despliega en este apasionante disco doble de la formación actual del Zawinul Syndicate, que recoge una actuación del maestro al frente de su banda más potente desde los años en que Jaco formaba parte de Weather Report. “Es el mejor grupo que jamás he tenido”, afirma orgulloso el patriarca de este gigante multicultural. “Desde el punto de vista del groove, es increíble. Y cuando salgamos de gira, la gente se quedará sorprendida porque el disco es muy bueno, pero ya estamos trabajando en uno o dos números más”.
Vienna Nights, que se grabó en mayo y septiembre de 2004durante dos tandas de conciertos en Birdland, el club de Zawinul, es un derroche de energía visceral y genuina. “Me lo pasé en grande tocando con estos tipos”, afirma Joe. “Son jóvenes con talento y nos encanta tocar el material que hemos recogido en el disco”.
En el primer CD, Zawinul Syndicate arranca a toda máquina con un número trepidante, una versión de Y’elena, de Salif Keita (precisamente, del disco de 1991 de la estrella africana Amen, producido por Zawinul). La vocalista belga-africana Sabine Kabongo (antigua miembro de Zap Mama) entona una letra vibrante contra un contundente ritmo de fondo a cargo del baterista Nathaniel Townsley y el virtuoso del bajo eléctrico Linley Marthe, otro extraordinario descubrimiento de Zawinul procedente de Mauricio, una pequeña isla en el océano Índico, cerca de las costas de Madagascar. “Sabine es una vocalista irrepetible”, comenta el maestro Zawinul. “Nadie puede hacer lo que ella y de la manera como lo hace ella. Y me atrevería a decir que Linley acabará siendo uno de los mejores bajistas. Tal vez ya lo sea, pero la gente aún no lo conoce. Es sensacional. De veras que lo es”.
El gran guitarrista Scott Henderson, un antiguo miembro del Zawinul Syndicate de finales de los años 80, es la estrella invitada en la enérgica Two Lines (del disco de Weather Report de 1983, Procession), un tema en el que se exhibe el baterista argelino Karim Ziad. Zawinul, que canta aquí modificando su voz por medio de un vocoder, describe así el arrebatador solo de Henderson: “Scott es uno de mis guitarristas solistas predilectos, y en esta pieza interpreta uno de los mejores solos de jazz que jamás haya oído. La combinación de mi acompañamiento y su solo es fabulosa. Hemos creado una dinámica de preguntas y respuestas muy especial”. Al solo pirotécnico de Henderson le sigue otro tanto o más espectacular del propio Zawinul. Hablando de la relación con su antiguo líder, Henderson dice: “El guitarrista titular de Joe, Amit Chatterjee, no podía tocar en el concierto del Hollywood Bowl del pasado verano, y Joe me llamó a última hora para sustituirlo. Después, me propuso actuar una semana en el Birdland de Viena y otra en el Blue Note de Milán. Me lo pasé en grande oyendo cómo Joe daba lo máximo de sí cada noche. Creo que toca mejor que nunca”.
En la conmovedora balada de Tuncboyaciyan, Do you want some tea, Grandpa?, Zawinul viste su voz con un sonido que la acerca al de un acordeón para acompañar las sentidas palabras de Arto, envueltas por el acompañamiento orquestal que sale del sintetizador y una nueva ración de voz pasada por el tamiz del vocoder. La sugerente composición de Ziad, Chahiba, se beneficia de la poderosa voz del percusionista marroquí Aziz Sahmaoui y del sentido del ritmo de Ziad, del bajo contundente de Marthe y de la guitarra rítmica de Alegre Correa. Blue Sound/Note 3, otra composición de Zawinul, se inicia como una arriesgada improvisación en el sintetizador para transformarse en una nostálgica balada en qué destaca la voz operística de Kabongo. Henderson vuelve a la carga en una extraordinaria versión de Rooftops of Vienna, del álbum de Zawinul de 2002 Faces & Places. También en este frenético tema vuelve Zawinul a servirse del vocoder, apoyado por el baterista de Harlem Townsley y el bajo de Marthe, y se mueve con la misma soltura entre sonidos que recuerdan al de una guitarra eléctrica distorsionada o al de un acordeón.
En Losange, un tema de Ziad con regusto gnawa, destaca la aparición del gimbre, un instrumento de cuerda argelino, y la voz de Sahmaoui. East 12th Street Band, el explosivo tema de Faces & Places que cierra el primer CD, fluye gracias a un swing que no pierde el paso en ningún momento, condimentado con un asombroso solo del guitarrista del Syndicate Amit Chatterjee.
La perspectiva global que brinda el segundo CD incluye temas del disco Faces & Places, de 2002, como Cafe Andalusia, llamado así en honor de un comercio tunecino de pipas de agua y té a la menta, la pieza argentinizante Borges Buenos Aires y la composición Tower of Silence, un tema inspirado por una asombrosa construcción en Bombay, India, en el que la percusión tiene una presencia dominante. El órgano de Zawinul en Intro to a Mighty Theme, del disco de 1996 My People, da paso a un dúo de una belleza conmovedora entre Joe y Sabine en la balada espiritual de Ellington Come Sunday. Aún en este camino apacible, en Three Postcards, del disco de 1998 World Tour, Zawinul vuelve a convertir el sintetizador en un acordeón para exhibir un talento digno de Richard Galliano. El segundo CD se cierra con un medley de dos clásicos de Weather Report, compuestos hace más de 30 años: Badia, del disco de 1975 Tale Spinnin’, y el himno Boogie Woogie Waltz, de Sweetnighter, de 1973. En ambos, el guitarrista Scott Henderson se luce en sendos solos de guitarra, respaldado en todo momento por el tándem formado por Townsley y Marthe. Con los temas de este fantástico doble CD, Zawinul aprovecha la ocasión para obsequiarnos con algunas de sus mejores intervenciones de los últimos tiempos. “Creo que estoy en una forma fabulosa”, afirma el viejo maestro, de 72 años. “Siempre me he sentido bien, pero ahora me encuentro mejor que nunca. Hago abdominales cada día y boxeo a menudo, con el puching-ball, trabajo movimientos o peleando contra sparrings. Incluso salgo a cortar leña de vez en cuando. ¿Qué quieres que te diga? Soy un hombre tradicional”.
Zawinul añade que el boxeo, la otra gran pasión de su vida, tiene mucho en común con el jazz. “En el boxeo no hay más secreto que los golpes cortos, y tienes que acompañar cada embestida con un paso. Los puños siempre quedan por detrás de los pies. No te abalanzas para dar un puñetazo: mides la distancia, te colocas, preparas las rodillas y lanzas el golpe desde atrás. De ahí te viene la fuerza. No hace falta ir a por todas. Tienes que esperar a que los pies estén listos para lanzar el golpe. A la hora de improvisar, pasa lo mismo. La música y el boxeo son lo mismo, todo es cuestión de ritmo. Cuando me entreno con el puching ball, es como si estuviera en una jam”.
Desde sus primeros pasos en los Estados Unidos con la big band de Maynard Ferguson (1959) y Dinah Washington (1959-1961), su trabajo con el quinteto de Cannonball Adderley (1961-1970), los años con el galardonado grupo Weather Report (1971-1986) hasta el Zawinul Syndicate (en marcha desde 1988), Joe Zawinul ha tocado siempre con una profundidad y una presencia de ánimo sobresalientes. Es el compositor de himnos atemporales como Merci, Merci, Merci, un bombazo que escribió para Cannonball Adderley en 1966, de la evocadora In a silent way, que grabó junto a Miles Davis en el decisivo álbum homónimo de 1969, y de temas exultantes como Birdland, de Heavy Weather, el disco superventas de Weather Report, grabado en 1977. Desde los años en Weather Report, y especialmente desde la fundación del Zawinul Syndicate, en sus composiciones introducen cada vez un mayor número de elementos de world music que se integran con el lenguaje rítmica y armónicamente complejo del compositor. El resultado de este proceso es un híbrido dinámico que conmueve por igual, por su franqueza y su intensidad, a todo un abanico de culturas.
Zawinul, a quien regalaron un acordeón a los seis años, empezó a estudiar música clásica en el conservatorio de Viena con siete. Tras la Segunda Guerra Mundial, el jazz llamó su atención gracias a la película Stormy Weather, protagonizada por Lena Horne y en la que participaba Louis Armstrong. En 1952 empezó a trabajar con el saxofonista austriaco Hans Killer, y entre 1953 y 1958 estuvo al lado de diferentes músicos austriacos de primera línea, y salió también de gira por Alemania y Francia al frente de su propio trío. En 1959 logró una beca para ir a Berklee Collage of Music, en Boston, y emigró a los Estados Unidos. Poco después ingresó en la big band de Maynard Ferguson y estuvo de gira con dicha formación durante ocho meses. Tras una breve temporada con Lionel Hampton, la cantante Dinah Washington requirió sus servicios como acompañante desde octubre de 1959 hasta marzo de 1961. Antes de entrar en el quinteto de Cannonball Adderley, formación en la que se convirtió en uno de los miembros más importantes y con la que estuvo hasta el otoño de 1970, actuó con Harry ‘Sweets’ Edison y el cantante Joe Williams. Al final de su período con Adderley, Zawinul participó en cuatro importantes grabaciones de Miles Davis: In a silent way, Bitches Brew, Live-Evil y Big fun.
En 1971, Zawinul formó Weather Report junto con el antiguo saxofonista tenor de Miles Davis, Wayne Shorter. Durante los 15 años de vida de la banda, hubo diversos cambios en la formación, y el grupo alternó períodos de improvisación libre con otros en los que el repertorio se basaba en temas en los que todo estaba escrito, especialmente en los últimos años. Weather Report fue considerada, en el momento de su apogeo, como la primera banda de fusión internacionalmente reconocida, y por sus filas pasaron un sinfín de grandes músicos, como los bajistas Miroslav Vitous, Alphonso Johnson, Jaco Pastorius o Victor Bailey, los bateristas Eric Gravatt, Ndugu Chanceler, Chester Thompson, Alex Acuña, Peter Erskine y Omar Hakim, o los percusionistas Don Alias, Dom Um Romao, Manolo Badrena, Robert Thomas Jr., Jose Rossy y Mino Cinelu. Otro tanto ha sucedido con Zawinul Syndicate, por cuyas filas han pasado músicos como los bateristas Cornell Rochester, Rodney Holmes, Paco Sery y Mike Baker, bajistas como Gerald Veasley, Matthew Garrison, Richard Bona, Victor Bailey y Etienne Mbappe, guitarristas como Scott Henderson, Randy Bernsen, Gary Poulson y Amit Chatterjee y percusionistas como Manolo Badrena y Arto Tuncboyaciyan.
“El disco es precioso”, confiesa Zawinul a propósito de Vienna Nights, “porque el ritmo y la alternancia de músicos es increíble. Es el más dinámico de los que he hecho. En el pasado, a menudo tenía que esforzarme para que las cosas encontraran su propio ritmo, y cuando me quedaba cuatro compases en silencio, notabas un bajón de energía. Y no puede ser. Pero estos muchachos… Aunque cambie la formación, saben qué tienen que hacer. Y como el ritmo es tan sólido, he logrado tener más espacio para expresarme”.
Orgulloso, y con razón, de este trabajo del Zawinul Syndicate, explica: “Hemos puesto el listón muy alto, porque cantamos y entretenemos al público sin descuidar la música, y esto es algo que siempre quise hacer. No me lo enseñó Duke Ellington; lo aprendí en Viena. La primera regla de todo músico es que debe salir al escenario y tocar de una manera impecable y entretener a la gente. Y coincido con ello, como también coincidían los grandes maestros del jazz, como Louis Armstrong, Duke Ellington y Cannonball Adderley. Me siento parte de este sistema y es algo formidable. Toco mejor que nunca y no dejo de aprender. Por fin estoy haciendo algo que habrá que tener en cuenta”.
Que nadie le pierda la pista al Zawinul Syndicate: estarán de gira por Europa en verano y por los Estados Unidos en otoño. Hasta entonces, habrá que recurrir al extraordinario Vienna Nights, el mejor disco de Joe hasta el momento, para sentir toda esta energía.
Autor: Bill Milkowski




